¿Sabes qué hacer si el diente de tu hijo se rompe?

Se estima que alrededor de la cuarta parte de los escolares han sufrido un traumatismo en los dientes permanentes.

Esta situación es relativamente frecuente en los niños pequeños, puesto que no paran de moverse y no están exentos de que pueda suceder. Pueden ser varias las causas. Por alguna colisión en el patio, accidente de tráfico, en la piscina, al caer de la bicicleta, patinar sobre hielo o bien porque practican algún deporte de mucho contacto. Cualquiera que sea el caso, lo mejor que puedes hacer, es llevarle inmediatamente al dentista para que puedan examinarle y valore cuál es el mejor tratamiento.

Ante cualquier situación de estas, lo primero que debes hacer para ayudarte a ti y a tu hijo es mantener la calma y no ponerte histérica, porque los traumatismos en la boca sangran mucho y son muy alarmantes. Ayuda a tu hijo a enjuagarse la boca con agua y llévale al dentista lo más pronto posible, aún siendo una rotura leve.

Existen varias técnicas dependiendo de la rotura del diente

Sí la rotura del diente sucede en niños que aún tienen los dientes de leche, la pieza no se reimplanta. El motivo es porque habría riesgo de anquilosis, mejor dicho que el diente puede pegarse al hueso y afectaría al diente permanente.

El dentista, hará una radiografía de la boca para comprobar el estado del nervio y descartar posibles fracturas en la raíz del diente. Sí este fuese el caso, dependiendo de la fractura se aplicará la técnica adecuada

“Rotura de esmalte” Si el diente mide menos de 2 mm, este se pule para que el borde cortante no moleste al niño. En caso de que la rotura sea mayor, el diente se reconstruye con una pasta especial “composite”.

“Rotura en la dentina” Si el traumatismo afecta a la dentina, que es la capa que se encuentra bajo el esmalte, el diente deberá protegerse con una resina. Esto es con la finalidad de que el niño tenga sensibilidad y pasado un tiempo, poderlo reconstruir.

“Traumatismo en el nervio” La técnica para este tipo de traumatismo depende del tamaño de la lesión que haya sufrido, del tiempo que ha transcurrido desde la misma y de si el trozo de diente que se le ha quedado dentro de la encía se ennegrece. En función del traumatismo se podría realizar una “pulpotomía”, que significa quitar parte del nervio, una “pulpectomía”, que es extirpar la totalidad del mismo ó incluso la extracción.

Cualquiera que sea la técnica, salvo el pulido, se requiere anestesia local para evitarle el dolor y molestias al niño. Posteriormente, el dentista le prescribirá un antibiótico y un analgésico para que no sufra molestias y riesgo de infección.

Consejo importante

A partir de los 5 y 6 años de edad, los niños empiezan a cambiar los dientes. Al contrario de los que sucede con los dientes de leche, sí se rompe un diente permanente, es posible reimplantarlo. Sólo hay que cogerlo rápidamente y meterlo en una cajita con leche desnatada para llevarlo.

Cuanto más pronto el diente está de vuelta en la boca, mejor. Esto se debe a la raíz del diente está cubierto de células que tenemos que mantener con vida a fin de que el diente para poder reintegrarse de nuevo en la boca. inmediatamente con el dentista. No se debe tocar ni cepillar la raíz. Sí esto sucede, destruiríamos las células que hacen que se recupere.

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